por María Díaz – LA VOZ DE ASTURIAS

LUGAR DE NACIMIENTO Y EDAD: CASTRILLON, 30 AÑOS.

TRAYECTORIA: CARRERA SUPERIOR DE CANTO EN EL CONSERVATORIO DE VALENCIA CON PREMIO EXTRAORDINARIO, MAGISTERIO POR EDUCACION MUSICAL EN LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO. GANADOR DEL CONCURSO DE JUVENTUDES MUSICALES.

Empezó con 18 años a estudiar canto en Oviedo, trabajó tres años como maestro y en 1999 se fue a Valencia, donde inició una carrera musical imparable. Acaba de participar en la ópera infantil El gato con botas , en el Teatro Filarmónica.

– ¿Es más fácil para un maestro hacer una ópera infantil?

– Supongo que puedes tener otra visión, pero aquí cuenta que seas buen actor y sepas transmitir. En este caso es fácil porque es un cuento, está en castellano y la música es muy bonita.

– ¿Es diferente la preparación si la ópera es para niños a si es para adultos?

– Aquí al ser un cuento es mucho más fácil, te metes en el personaje, puede ser mucho más exagerado y te permite unas determinadas licencias que otro tipo de óperas no. Además no es una adaptación si no que está escrito así y es fácil. No me he visto en un conflicto de hacer asequible el personaje a un niño. Esto ya está escrito así, soy el dueño de un gato que me habla y que pasan cosas que en una ópera tradicional no pasan.

– ¿Influye en el cantante que el público sea más espontáneo?

– No, pero sí que oyes las carcajadas de los niños, aquí en el Filarmónica los tienes a los pies y les ves las caras, que están alucinados. Para muchos es una experiencia nueva. En el estreno de Madrid, al final cuando me voy con la princesa, empezaron a gritar: ” qué se besen, qué se besen!”. El público infantil es otra cosa para lo bueno y para lo malo. Puedes cantar fenomenalmente y si eres el malo te van a abuchear,

– ¿Sale más relajado ante una audiencia no tan entendida?

– Cantar para niños es de una gran responsabilidad porque se merecen el mismo respeto que los adultos y porque van a ser mi público dentro de diez años si sigo cantando. A un adulto le puede gustar o no, pero si es aficionado seguirá yendo. Los niños no, si se aburren no vuelven.

– ¿Cómo valora su personaje?

– Cuando cogí la ópera lo primero que miré fue la música, que me encantó. No me planteé más porque sabía que vestido de Ruíz de la Prada y montado por Sagi me iba a dar muchas ideas para el personaje que, de entrada, era algo insulso, pero como es un cuento te permite licencias y me ha quedado simpático.

– ¿Ganar el premio Operalia fue el empujón que necesitaba?

– Fue de casualidad, era una buena audición. Afortunadamente tuve premio y sí que salieron cosas, supuso traspasar las fronteras y aquí, en el Liceo, me sirvió para asegurar óperas que tenía apalabradas, así voy a debutar allí el bambini de La Cenerentola y el conde Las bodas de Fígaro .

– ¿Qué personaje supone para usted un reto?

– Hay muchos que por mi voz no haré nunca, pero además de los dos anteriores tengo muchas ganas de hacer un don Giovanni.

– ¿Cómo evoluciona su voz?

– Cuando empiezas a cantar sales con preparación técnica pero tu voz se desarrolla cuando empiezas a cantar en un teatro, con una gran orquesta es cuando notas que tu voz crece, que se desarrolla, empiezas a ver las posibilidades, si corre bien en el teatro si traspasa una gran orquesta, ahí empiezas a encaminar tu carrera.

– ¿Qué proyectos tiene en cartera?

– Dos óperas aquí el próximo año y la antología de la zarzuela que dirigirá Sagi este verano.

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